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Como agua fría en chapa caliente

"Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en el Señor, y me gozaré en el Dios de mi salvación."  (Habacuc 3:17, 18). "Decepción, para un alma noble, es lo que el agua fría es para una chapa caliente; fortalece, templa, intensifica, pero nunca la destruye."  (Eliza Tabor) ¿Qué hemos hecho de los fracasos y decepciones de nuestras vidas? ¿Les hemos utilizado para justificar nuestras murmuraciones y malhumor? ¿Les responsabilizamos por nuestra incapacidad de perseverar y por andar lejos de Dios? Como dice la autora de nuestro pensamiento inicial, las decepciones del camino deben servir exactamente para lo contrario. Ellas deben fortalecer nuestra fe de que, con Cristo, serán olvidadas cuando conmemoremos todas las victorias. Ellas reforzarán el deseo de que prosigamos en busca de c...

Paz

Paz para el mundo entero. La paz del Señor. La paz que sólo Dios nos puede regalar. La paz del amor eterno derramada por el Espíritu Santo en cada corazón. La paz de quien tiene fe y esperanza en un mundo mejor y más cristiano cada día. La paz de María, Madre de Jesús y madre nuestra, la Reina de la Paz. ¡Gloria a Dios, Cristo resucitó y vive hoy con nosotros! Por | Valeria Fregossi  ©

¿Cómo he nacido?

Dice Dios: Nací desnudo, dice Dios, para que tú sepas despojarte de ti mismo. Nací pobre para que tú puedas considerarme la única riqueza. Nací en un establo para que tú aprendas a santificar cada ambiente. Nací débil para que tú no tengas nunca miedo de mí. Nací por amor para que tú no dudes nunca de mi amor. Nací de noche para que tú creas que te puedo iluminar cualquier realidad. Nací persona para que no te avergüences nunca de ser tú mismo. Nací hombre para que tú puedas ser "Dios". Nací perseguido para que tú sepas aceptar las dificultades. Nací en tu vida para atraer a todos a la casa del Padre. Jesús nace entre los pobres, los marginados, los que sufren, lloran, gritan al cielo, los afligidos, los oprimidos, cuantos lo sirvan y esperan. ¡Feliz Navidad! Desconozco autor

La humilde muchacha de Nazaret

María, la humilde muchacha de Nazaret, que hace dos mil años ofreció al mundo el Verbo encarnado, oriente hoy a la humanidad hacia Aquel que es "la luz verdadera que ilumina a todo hombre" (Jn 1, 9) Juan Pablo II  

La pequeña vela

Erase una vez una pequeña vela que vivió feliz su infancia, hasta que cierto día le entró curiosidad en saber para qué servía ese hilito negro y finito que sobresalía de su cabeza. Una vela vieja le dijo que ese era su "cabo" y que servía para ser "encendida". Ser "encendida" ¿qué significaría eso?. La vela vieja también le dijo que era mejor que nunca lo supiese, porque era algo muy doloroso. Nuestra pequeña vela, aunque no entendía de qué se trataba, y aún cuando le habían advertido que era algo doloroso, comenzó a soñar con ser encendida. Pronto, este sueño se convirtió en una obsesión. Hasta que por fin un día, "la Luz verdadera que ilumina a todo hombre", llegó con su presencia contagiosa y la iluminó, la encendió. Y nuestra vela se sintió feliz por haber recibido la luz que vence a las tinieblas y le da seguridad a los corazones. Muy pronto se dio cuenta de que haber recibido la luz constituía no solo una alegría, sino también una fuerte ex...

Los 5 sábados de reparación al Inmaculado Corazón de María

Promesa de la Santísima Virgen: Lucía, vidente de Fátima, era postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra, España cuando tiene una aparición de la Virgen sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. La Santísima Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su corazón rodeado de espinas. El Niño le dijo: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas." Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía: "Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desa...

No digas nunca: “Ya no puedo más”

No digas nunca: “Ya no puedo más”  No sabes cuánta es la fuerza que descubre en sí el que se mira por dentro, el que se decide a seguir poniendo esfuerzos, cada vez más redoblados.  No digas que no puedes más, cuando se trata de corregir tus defectos, siempre puedes poner un esfuerzo más.  No digas que no puedes más, cuando se trata de sufrir, lo que tú has sufrido, ciertamente que no ha llegado a lo que otros están sufriendo a tu lado, si ellos pueden más, ¿por que tú no podrás?  No digas que no puedes más, cuando se trata de ayudar a los otros; es tanto lo que tú tienes para darles, que nunca darás lo suficiente y nunca te darás del todo. Sé más optimista contigo mismo, tente más confianza, cobra más valor, dilata tus horizontes, descubre nuevos campos de acción.  Sea éste tu lema: “¡Siempre más y siempre mejor!” Autor | Alfonso Milagro